domingo, 26 de septiembre de 2010

20


Andrea, tan guapa como siempre, apareció frente a nosotras.
Tras saludarla, la condujimos al salón. No sabía como reaccionaría, pero era una falta de educación no presentarles.
En cuanto les vio, su expresión cambió. Parecía furiosa.
Consiguió controlarse y dije:
-Andy, estos son Tom, Dougie, Danny y Harry.
Al parecer, por el que más aversión sentía era por Harry. Saludó a Dougie con un apretón de manos y sonrió forzadamente a Danny y Tom. Pero a Harry no le dirigió ni una mirada. En cambio, Harry si la miraba a ella. La miraba como si un ciego viera por primera vez la luz del sol. Estaba fascinado.
Pasamos las tres semanas siguientes hablando, aun que Andrea no quisiera.
Una tarde, Dougie se ofreció a llevarnos al trabajo.
-Os podéis quedar aquí, si queréis. Tomad –les dejé mis llaves a Tom, Harry y Danny, ya que Noelia llevaba llaves de casa también, y me levanté.
Dougie cogió las llaves de su coche, un todoterreno, y se montó en el asiento del conductor. Yo me senté a su lado, en el del copiloto y mi mejor amiga detrás.
Le dimos indicaciones hasta llegar a la discoteca donde trabajábamos como camareras. Noelia bajó del coche y Dougie me miró.
-¿A qué hora terminas? –Preguntó.
-A las 3 de la mañana- respondí-. Pero eso es solo los viernes y los sábados. Normalmente, termino a las doce.
-Oh…Te iba a decir si querías que me pasara por tu casa cuando terminaras, pero eso sería tarde –dijo-. ¿Quién os lleva a casa después?
-Una chica que trabaja con notrotras.
Dougie asintió en silencio.
-Me queda media hora para entrar -dije agarrando el cuello de su camiseta.
Nos trasladamos al asiento trasero y Dougie se quitó el pantalón.

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