lunes, 20 de septiembre de 2010

19.

Llevábamos tanto tiempo con los chicos que la reacción de Sandra nos pilló por sorpresa.
-¡OH DIOS MÍO! –Gritó.
-Mierda –susurré.
-¡Sandra! ¡Sandra! Tranquila –dijo Noelia.
Demasiado tarde. Sandra se abalanzó sobre Harry, tumbándole en el sofá.
La agarré por detrás e intenté apartarla, pero era como si estuviera pegada a Harry con pegamento. Tom me ayudó.
-¿Qué coño haces? –Pregunté.
-¡Tía! ¡Es Harry Judd! No me voy a quedar como una niña buena sin hacer nada –gritó intentando que la soltara.
-Es una persona, Sandra. No puedes abalanzarte así, como si fuera un colchón inflable.
-Es Harry Judd –repitió como si eso fuera razón suficiente.
-Chris, ¿podemos hablar en la cocina un segundo? –Preguntó Dougie.
-Claro.
Nos metimos en la cocina y me miró.
-¿Puedes explicarme eso? –Preguntó señalando el salón.
-Es Sandra, una groupie que adora a Harry. Bueno, más bien quiere tirarse a Harry. Seguramente se lo tiraría un par de veces y después se olvidaría de él –dije.
-Y ¿por qué coño la habéis invitado?
-No la hemos invitado. No se que cojones hace aquí. Tal vez les pidió la dirección a mis padres. Es mi vecina. Noe la conoce por Internet. Te juro que no se como ha venido sin avisar.
-¿Qué vais ha hacer? –Dijo Dougie más relajado.
-Hablar con ella y preguntarle cuanto tiempo va a quedarse, y…
Los labios de Dougie estaban recorriendo mi cuello y perdí el hilo de mis pensamientos.
Se rió. Presionó su boca contra la mía. Jugó con mi lengua mientras yo intentaba respirar. Estaba sentada en la encimera y Dougie de pié frente a mí.
Alguien carraspeó desde la puerta y Dougie sonrió.
-Lo siento.
-No pasa nada, Harry –dije.
Parecían haber pasado meses en vez de horas desde mi “encuentro” con Harry.
Dougie se dio la vuelta y apoyó la espalda contra mí. Le besé en la mejilla y sonrió, como cuando le regalas un juguete a un niño pequeño.
Harry cogió una silla y se sentó.
-Tú “amiga” es un coñazo. Que pesada, joder. Ha repetido “Harry, que bueno estás” unas quince veces.
Dougie se rió.
-No tiene ni puta gracia, Doug –añadió Harry.
El bajista se tapó disimuladamente la boca con una mano.
-Si se va ha quedar mucho tiempo, no me vas a ver el pelo por aquí –dijo mi mejor amigo.
-Tiene 17 años, por Dios. Pasa de ella.
Harry nos miró y repentinamente sonrió.
-¿Debería interpretar esto como que estáis juntos por fin? –Preguntó.
Miré a Dougie y él me devolvió la mirada.
-Eso lo decide ella –dijo.
Sonreí y le acaricié el pelo.
-Por supuesto –dije.
La cara de Dougie formó la más encantadora de las sonrisas.
-Pues ahora es cuando el mejor amigo de ella, que se la ha tirado hace unas horas y después se ha dado cuenta de que había sido un error, dice: Enhorabuena.
-Gracias, Harry –dije.
-Bueno, os dejo un poco de intimidad, pero no tardéis mucho –dijo.
Cerró la puerta al salir y Dougie se giró. Apoyó las manos en la encimera, a ambos lados de mi cadera, y me miró.
-Eres preciosa.
Le di un beso y me bajé de la encimera. Dougie se colocó detrás de mí y me rodeó con sus brazos.
-Te quiero –dije.
-Y yo a ti, mi vida.
Tras unas cuantas ñoñerías más, nos dirigimos al salón. Noelia estaba sentada junto a Danny, que la estaba acariciando el pelo. Giovanna con Tom, que la había rodeado con un brazo, y Harry de pié con los brazos cruzados, lo más alejado posible de Sandra, que le miraba desde el sillón.
-¿Qué haces aquí, Sandra? –Pregunté.
-Queríamos veros –dijo.
-¿Queríamos? –Dijo Noelia.
-Mi hermana y yo, por supuesto.
-¿Tiene una hermana? –Preguntó Harry, aterrado.
-¿Andrea está aquí? –Pregunté sorprendida.
Andrea era el polo opuesto a su hermana. Pálida, de pelo oscuro y ondulado y extremadamente agradable. Todo el mundo la adoraba. Lo único que nos había enfrentado alguna vez era su odio por McFly. Pasarse todos los días escuchando hablar de Harry, había hecho que desarrollara una potente antipatía por los cuatro chicos.
-Claro, si no, no me hubieran dejado venir –dijo Sandra.
Harry susurró algo como “tu hermana podía haberse quedado en casa, bonita”.
Dougie y yo, que nos hallábamos junto a él, le escuchamos perfectamente, pero los demás no.
Contuvimos la risa.
-Y… ¿Dónde está? –Preguntó Noelia.
-Oh, está buscando hotel. Por supuesto, no pensábamos acoplarnos en tu casa.
Sacó su móvil y marcó el número de su hermana.
Le dijo donde estábamos y unos minutos después, llamaron al timbre.

domingo, 19 de septiembre de 2010

18.

Poco después, volvimos al salón. Dougie agarró mi mano. Ese simple gesto me hacía feliz, de una forma u otra.
-Harry lo ha soltado todo –dijo Danny-. Pero Chris, dime algo… ¿Qué tiene Dougie que no tenga Harry?
-Tiene una personalidad despreocupada, liberal, adorable…
-Vale… ¿Y su físico? ¿Qué te llama la atención de su físico?
-Danny. Si tuviera que guiarme por el físico, aun que Dougie es perfecto en ese sentido, te elegiría a ti. Para ser objetivos, tú eres el más guapo. Pero claro, para gustos los colores. El más guapo para Gio es Tom y para mí es Dougie –dije.
-Vale, auto contestaré a mi pregunta. Es por Willy –dijo Danny.
-En cierto modo –bromeé.
-Willy ya se ha hecho mayor, ¿eh, Doug? Ya es un ser con vida propia –dijo Tom.
-Si. Y papi Doug está muy orgulloso de él –dijo Dougie, acariciando la parte delantera de su pantalón.
Sonreí.
Dougie tiró de mí hasta un sillón que teníamos. Me senté sobre sus rodillas y me eché hacia atrás. Me rodeó con los brazos mientras me besaba en la nuca. Coloqué mis manos sobre las suyas.
-Son las 7, chicos. Os invitamos a cenar –dijo Tom, mirándonos.
-Oh, no hace falta. Además, a las 9 entramos a trabajar –dije.
-Bueno, de aquí a las 9 habremos terminado –dijo Harry.
Miré a Noelia y me encogí de hombros. Salimos del salón, y en ese momento llamaron al timbre.
Abrí. Una chica de pelo rubio y corto, gordita y baja nos miraba sonriendo.
Mis ojos se abrieron como platos mientras mi cabeza la reconocía.
Sandra. Era una de las “groupies” que más conocía. Y por supuesto, era española.
La abracé sin mucho entusiasmo, y mientras Noelia la abrazaba también, vi que había traído maletas.
-Pasa –dije cogiendo una de las maletas. Ella cogió otras dos y entramos en casa.
-¡Vaya! Es preciosa –dijo, alabando nuestra casa.
Le indiqué que dejara las maletas junto a la puerta.
Después, fuimos al salón.

viernes, 17 de septiembre de 2010

17.

Respiré hondo y Harry se quitó de encima. Se acostó boca arriba a mi lado, jadeando pero sonriendo.
-Creo que esto supera el diez –dijo, inspirando y acariciando mi pierna derecha.
Me reí como una invécil. Hacía frío. Cogí una manta que había a los pies de mi cama y nos cubrí con ella.
Me acurruqué junto a Harry y él me abrazó. Era una manera genial de entrar en calor. Tras un largo rato, nos vestimos y bajamos al salón. El video chat habría terminado hacía tiempo. En realidad, no sabía cuanto tiempo llevábamos ausentes. Por desgracia, ninguno de nuestros amigos era tonto.
-¿Qué tal? –Dijo Danny, en un claro intento de sonsacarnos algo.
-¿Habéis tenido juerga? –Tom no se callaba una.
Giovanna y Noelia nos miraban, deseosas de que les contase algo.
Un rubor de vergüenza inundó mi cara, y la cara de Danny expresó una felicidad descomunal.
A mi lado, Harry se puso tenso. Le miré. Su vista estaba clavada en Dougie, que estaba de espaldas a nosotros, contemplando el fuego.
Harry me miró. Le cogí de la mano y él me dio un apretón mientras sonreía.
Tiré de él hacia la cocina y cerré la puerta.
Harry se sentó y me miró.
-Está hecho mierda –dijo.
-No tiene por qué.
-Chris, él te quiere.
-Bueno pues yo a él no -¡MENTIRA, CHRIS! Eso es una puta mentira.
Tenía muy claro lo que sentía por Dougie. Le quería. Con cada célula, con cada gota de mi sangre, con cada respiración… Vivía por y para él.
En cambio lo que sentía por Harry no estaba nada claro.
¿Amor? ¿Amistad? ¿Era posible amar tan intensamente a dos personas? La respuesta inundó mis pensamientos como si hubiera colocado la última pieza de un rompecabezas.
Miré a Harry y vi su expresión, idéntica a la mía.
-Creo…Creo que hemos… Confundido los sentimientos. Te quiero, muchísimo, pero es amor de “hermanos”… Te quiero como mi mejor amigo que eres. Ha sido un error –dije del tirón.
-Estoy totalmente de acuerdo. Esto no debería haber pasado –dijo Harry.
-Aunque…No ha estado mal. Eres el que tiene la energía, tanto en el escenario como en la cama. Eres alucinante –dije.
-Oh, pues…Gracias, supongo... Tú tampoco has estado nada mal –dijo Harry, sonriendo.
Sonreí y le ofrecí una cerveza.
-¿Puedo darte un consejo? –Añadió Harry-. Si de verdad quieres a Doug, y no intentes negarlo porque te mataré, no lo dejes escapar. No cometas el puto error que cometió él.
Asentí y le abracé.
-Te quiero mucho, hermanito.
-Yo más, hermanita. Sabes que estoy aquí para lo que necesites. Si es un polvo, yo me ofrezco voluntario –dijo. Capté la coña y me reí.
Salimos de la cocina y nos encontramos una escena extraña. Dougie seguía de espaldas, observando el fuego y los otros cuatro estaban en absoluto silencio, mirándole.
Harry se acercó a él.
-¿Qué pasa, tío? –Dijo el batería.
Doug se encogió de hombros.
-Tío, anímate.
Dougie levantó la cabeza y miró a Harry. Éste le susurró algo y unos minutos después, Dougie y Harry se abrazaron.
-Oh, Pudd –dijo Noelia
-¿Cómo has dicho? –Preguntó Danny -. ¿Pudd?
-Si, Pudd. Pero también está Pones, de Poynter y Jones; Fludd, de Fletcher y Judd; Flones, de Fletcher y Jones; Floynter, de Fletcher y Poynter…
-Vaya –susurró Tom, asombrado.
-Oh, se te olvida uno. Tiovanna, de Tom y Giovanna –dije.
La pareja se miró y sonrió.
-Entonces… Daelia sería… ¿Danny y Noelia? –Preguntó Danny.
-Exacto –susurró.
-Mola más Crougie, de Chris y Dougie –dijo el bajista.
-¿Crougie? Suena a marca de cereales –dijo Danny.
Las risas se extendieron por el salón.
-Tiovanna –repitió la novia de Tom lentamente –suena genial.
Mientras ellos hablaban del tema, cogí a Dougie por la mano y le saqué del salón.
Me miró y me acarició un brazo.
-Fui un capullo. Me porté como un puto invécil. Lo siento.
-No tienes que sentirlo, Dougie… Me ilusioné y…
-No intentes quitarme la culpa… ¿Hay alguna manera de que te…ilusiones otra vez? De que… ¿podamos estar juntos y olvidarlo todo? –Preguntó, cogiendo mi cara entre sus manos.
-Claro que si –dije, sonriendo.
Sus ojos azules se iluminaron. Dibujó círculos con los pulgares en mis mejillas y apoyó su frente contra la mía.
Mis manos colgaban a ambos lados de mi cuerpo.
-¿Eso significa que estoy perdonado? –Preguntó.
-Por supuesto –dije. Se acercó un poco más a mi boca.
-Te quiero –susurró.

martes, 14 de septiembre de 2010

16.


Tras besarme en la mejilla, siguió a Tom hasta la cocina. De repente, nos dimos cuenta de que también había una chica con ellos. La reconocimos al instante.
-Ya que mi novio está demasiado ocupado, me presento yo. Soy Giovanna –dijo con una sonrisa radiante.
-¿Qué Mcflyer no sabe quién eres? –Dijo Noelia-. Yo soy Noelia, pero estos cuatro…chicos, me dicen “Noah”.
-Yo soy Cristina, pero dime Chris –dije.
Giovanna sonrió y nos dirigimos al salón. Nos sentamos en el sofá y comenzamos a hablar.
-Y ahí tenéis a las tres chicas más guapas del mundo –dijo Tom, de repente.
La pantalla del ordenador estaba de cara a nosotras, así que, la cámara nos captaba.
-Decidles hola. Bueno, solo tú, Gio, porque si estas dos empiezan a hablar, no terminan en todo el día –dijo Doug.
-Vaya vaya, el niño de los comentarios graciosos –dije con sarcasmo.
-Lo sé, pero gracias por el cumplido –dijo riéndose.
Tom, como siempre, estaba saludando a todas las fans.
-Bueno…¿Cómo lleváis la estancia en Londres? ¿Os gusta? –Preguntó Gio.
-Pues nos encanta. Lo peor es el tiempo. En España, es mucho más cálido y seco.
Gio asintió.
-Bueno, pero también tiene cosas buenas. Más bien, personas buenas. Muy muy rematadamente buenas –dijo Noe, mirando el trasero de Danny.
-Ya decía yo que Danny pasaba mucho tiempo aquí –dijo Gio.
Nos reímos mientras Noelia nos contaba detalles. Y con detalles, me refiero a DETALLES.
Me levanté cuando Noelia encendió la televisión y Gio le preguntó como se portaba Tom. Entré en la cocina.
-Tu amiga Lucia, que está loca por mí, por cierto, dice que sois las tías con más suerte del mundo –dijo Danny.
-Y como ella, otras 97 han dicho que tenéis suerte.
Abrí el frigorífico y saqué una coca-cola. Doug aprovechó para coger una cerveza.
Me senté en el regazo de Harry y saludé a mis amigas.
Miré a Gio y a Noelia, que reían despreocupadamente y me dirigí de nuevo al salón.
-Oye, ¿me dais vuestros números de teléfono? –dijo Gio.
Escribió su número en mi Iphone y en la Blackberry de Noelia. Después, nos pasó su móvil y escribimos los números.
Después, le enseñamos la casa y volvimos al salón.
-Oye, ¿y cómo es vivir con ellos? –Pregunté.
-Bastante fácil. Son muy limpios, educados, y no hacen ruido ni al acostarse ni al levantarse. Excepto Dougie. Se levanta y tira el despertador al suelo todas las mañanas. Da igual que sea domingo o lunes –ese comentario sobre Dougie hizo que un escalofrío recorriera mi espalda. Un agradable escalofrío-. Oh pero lo mejor sin duda es que la casa parece un Zoo. Los perros de Danny, los lagartos de Dougie, los gatos de Tom…
Nos reímos, mientras Tom nos miraba con cara rara. Era impresionante como reaccionaba cuando escuchaba algo de sus gatos.
-Y no olvides los cuatro monos –dijo Noelia, lo bastante alto como para que los chicos escucharan lo que había dicho.
Gio se rió y se apoyó contra el respaldo del sofá. Miré a Noelia con una sonrisa en la cara. Giovanna era completamente adorable.
Mi móvil sonó. Era un mensaje de texto.
“Sube a tu habitación” eran las palabras que habían en el mensaje que había mandado Harry.
-Ahora vengo, chicas –subí las escaleras a toda prisa y abrí la puerta de mi habitación.
No niego que esperaba que todo fuera una artimaña de Dougie y que el que me esperara fuera él. Pero no, era Harry.
Estaba sentado en la cama, mirándome con una pícara sonrisa en el rostro.
Me acerqué y me cogió por la cintura. Sus manos recorrieron mi espalda. Me senté de cara a él sobre sus piernas y enrosqué las mías en su cintura. Sonrió.
-Ahora se supone que es cuando el vampiro le muerde a la chica indefensa ¿no? - Pregunté-. Te lo voy a poner fácil.
Me aparté el pelo hacia un lado y su boca se acercó a mi cuello. Otro escalofrío recorrió mi espalda mientras sus dientes recorrían la erizada piel de mi cuello. ¿Qué cojones me estaba pasando? Harry era mi mejor amigo, pero ya está. Nunca habíamos sido nada más. Pero el problema era que me gustaba. Me encantaba la reacción que provocaban sus manos en mi espalda y su aliento en mi piel. Me dejé llevar.
Su boca se movió al lóbulo de mi oreja. Algo comenzó a removerse en mi interior y un agradable hormigueo acudió a las palmas de mis manos.
De repente, bajé la cabeza y puse mis labios sobre los suyos, casi con prisa.
La boca de Harry se movió sobre la mía a un ritmo acelerado. Me agarré a su pelo y él gimió. Su mano derecha se metió por debajo de mi camiseta y la izquierda en el bolsillo de mis vaqueros. Tiró de mi camiseta hacia arriba y me la quitó. Aprisioné su labio inferior entre mis dientes. Bruscamente, me acostó en la cama y se quitó el cinturón que llevaba puesto, aun que, lo llevaba de adorno, porque sus pantalones estaban por la mitad de su culo. Me puse de rodillas, y el hizo lo mismo. Desabroché los botones de su camisa y se la quité. Harry me cogió de lo más bajo de mi espalda y me acercó a él. Desabroché su pantalón y él hizo lo propio con el mío. Ambos estábamos en ropa interior. Las manos de Harry se deslizaban por cada centímetro de mi piel, y las mías estaban en su pecho. Nuestras respiraciones eran jadeos agitados, interrumpidos a veces por un beso intenso. De repente, se separó un poco de mí. Me miró con sus intensos ojos azules.
-Chris, ¿estás segura de que quieres?
Mi única contestación fue un beso que le tumbó boca arriba.

lunes, 13 de septiembre de 2010

15.

Fuera estaba lloviendo, situación a la que me costaba acostumbrarme, a pesar de que llovía todos los días. Conseguí que la página se cargara. Les pasé el link a mis amigas y de repente, empezaron a llegar comentarios. Harry saludó con la mano y sonrió. Los mensajes que llegaban ahora estaban en inglés, pero básicamente decían: “Oh, no me lo puedo creer”. “Cris, que suerte tienes, cabrona”. “¡Harry! ¡Te amo!”

-Chicas, ¿nos oís? –Preguntó Harry, mostrando su experiencia en los video-chats.

Al menos cincuenta mensajes de afirmación llegaron en un minuto.

“¿Dónde están los demás?

-Tom y Dougie están en su casa. Viven juntos de nuevo los cuatro, chicas. Danny está… En la cocina, robándonos la comida a Noelia y a mí –dije intentando encubrir esa relación tan extraña.

Por la mañana actuaban de forma normal, casi se ignoraban, pero por la noche, no me dejaban dormir.

Casi agradecía que algunas noches Danny tuviera conciertos o presentaciones.

Las chicas captaron que la palabra robar iba de coña.

“¿Y Noelia donde está?”

-¡Noe! ¡Baja! Tengo una sorpresa.

Unos segundos después, Danny y Noelia bajaron, gracias a Dios, vestidos.

Otra vez, nuestras amigas de España mandaron mensajes.

“¡Os echamos de menos! Seis meses es demasiado, no podemos esperar tanto para veros.” A esta la reconocimos. Era Celia.

-¡Celia! ¡Hola! –Gritó Danny tras escucharnos decir el nombre.

Los dos chicos saludaron a las fans, que de alguna manera, se habían enterado de que McFLY estaba haciendo un video-Chat en directo. Brasileñas, australianas, británicas, americanas, alemanas,… Todas.

-Tal vez se han enterado por el tweet que el “sabio” Danny Jones acaba de mandar –dijo Harry.

-¿Y qué? ¡Son fans!

Cogí mi móvil y llamé a Tom.

-¿Si?

-Tom, soy Cris. ¿Podéis venir a casa? Es que a Harry se le ha ocurrido que era buena idea hacer un video-chat, y las fans preguntan por vosotros.

-Claro, vamos ahora mismo. ¡Doug!... –colgó.

Trasladamos el portátil a la cocina, mientras Harry sacaba cosas de la nevera.

Conforme estaba colocado el ordenador, se veía perfectamente la puerta principal de la casa.

“Danny, Will you marry me?” preguntó una fan.

Danny rió y dijo.

-Cuando quieras y donde quieras.

Se llevó un trozo de sándwich a la boca y lo masticó.

En ese momento, llamaron a la puerta. Noelia y yo nos dirigimos a ella y mi amiga abrió.

-Hola, chicas –Tom nos dio un beso a cada una en la mejilla y se dirigió corriendo al ordenador.

-Hola, Noe, ¿qué tal? –Dougie abrazó a mi mejor amiga y me miró-. Chris.

-Hola, Dougie –dije, sonriendo. Dougie no había pisado nuestra casa desde que nos peleamos.

Metió las manos en los bolsillos y miró a todas partes excepto a mi casa.

-Me alegro de verte otra vez –dije. Dougie me miró y sonrió.

jueves, 9 de septiembre de 2010

14.

Danny se duchó, al igual que Harry, mientras éste bajaba y preparaba café. Desayuné mientras Harry llamába a Tom para decirle que llegaban en cinco minutos. Danny bajó las escaleras, con esa cara de gilipollas que se te queda después de hacer el amor con alguien, pues bien, Danny la tenía.
-¿Sabes? Creo que voy a insonorizar mi habitación, por si vuelves por aquí -dije.
Se rió y se sirvió una taza de café. Harry no dejaba de mirarme.
-¿Y tú por que la miras tanto? -dijo Danny, golpeando a Harry.
Harry sonrió.
-Ella lo sabe -dijo simplemente.
Y vaya que si lo sabía. El beso que Harry, mi mejor amigo, me había dado esa mañana no sería fácil de olvidar.
-La has besado, ¿a que sí? -dijo Danny, con una sonrisa de autosuficiencia.
-¿Cómo cojones te enteras de todo? -preguntó Harry.
-Oh, por favor. A lo largo de mi corta vida, he besado a 1.758 chicas. Si, no pongáis esa cara, que fue por lo del "Día Besa A Mcfly". Bueno, pues sé exáctamente la cara que se le queda a una chica cuando la besan por sorpresa. Y esa cara es la que Chris tiene ahora mismo. Se está debatiendo entre, lanzarse a tu cuello o quedarse quietecita y seguir siendo amigos.
Miré sorprendida a Danny, negándome a admitir que eso era verdad. Aunque lo era.

El tiempo siguió pasando, y cuanto mas pasaba, más quería a Harry. Dougie y yo no habíamos hablado aún, más que nada porque yo lo evitaba continuamente.
Una tarde de diciembre, Harry estaba en casa, como no. Danny, arriba, con Noelia y yo sentada con el Iphone en la mano, concentrada en hablar con la mayor cantidad de gente posible.
"Venga tia, cuentanos algo más. ¿Harry está bueno en persona?"
"¿Cómo es la voz de Danny?"
"¿Dougie es alto o bajito?"
"¿El hoyuelo de Tom es tan adorable como parece?"
Escribí una respuesta a Vicky, otra a Gema, otra a Carol....
Después, me pidieron que me transladara a un portátil. Me senté junto a Harry y encendí la cam del ordenador. Harry entró en una página donde ellos hacían los Video Chats y esperé a que se cargase.

martes, 7 de septiembre de 2010

13.

Nos quedamos unos minutos en silencio. Harry y Noelia seguían comiendo, pero yo no. Estaba pensando en lo que había dicho Danny. Yo sabía que tenía razón. Que Dougie era maravilloso, buen chico, amable, un poco cabroncete, si, pero buena gente.


Me levanté.

-¿Me disculpáis un momento si voy a hablar con Danny?

-Claro, ve –dijo Noelia.

Me dirigí al salón y me senté junto a Danny, que había cogido su Iphone y estaba twitteando.

Cogí el mío y entré a Twitter. El tweet de Danny apareció el primero.

“Harry y yo estamos comiendo en casa de unas amigas. Hoy, Harry y yo hemos sido los cocineros. Aunque la velada no está saliendo tal y como pensaba”.

Comencé a escribir una respuesta a su tweet.

“No, no va como habíamos pensado, pero si hablamos…”


Danny suspiró y metió el Iphone en su bolsillo.

-Dougie…

-Lo sé. Se que es bueno, amable, y todo eso. Y estoy dispuesta a hablar con él. Pero no ahora, ni mañana. Quizá ni la semana que viene, pero lo haré. Tarde o temprano.

Danny sonrió y volvió a sacar su Iphone.

“Dougie, Tom, por aquí se os echa de menos.”

Le abracé y él me acarició el pelo.

-Eres un amigo de puta madre. Dougie tiene que estar orgulloso.

-Bah, no es para tanto –hizo una pausa-. Vale, si lo es. Soy de lo mejor que hay.

Le golpeé cariñosamente en el hombro, mientras él exhibía su perfecta y blanca sonrisa.

Nos fuimos a la cocina otra vez, donde Harry y Noelia estaban charlando.

Poco después, convencimos a los chicos de que se quedaran a dormir. Danny aceptó enseguida, pero Harry se mostró más reacio.

-Oh, venga, tío. Una noche, ya ves tú. En una noche no puede pasar nada –dijo Danny.

Obviamente, Danny se equivocaba.

Los gemidos de Noelia retumbaban en las paredes. A eso de las 12:30, alguien tocó a mi puerta.

Harry entró y se tiró en la cama, a mi lado.

-Vaya, vaya con Danny. Al final a pillado cacho y todo –dijo.

Me apoyé contra su pecho y reí.

-Con que en una noche no puede pasar nada, ¿eh, Danny?

Nos reímos durante unos diez minutos. Si, se que parece exagerado, pero como os conté antes, con Harry al lado, todo era mucho mas sencillo.

Nos quedamos dormidos, abrazados, y a la mañana siguiente, me desperté un poco aturdida. Harry aún dormía, sin camiseta y con la mano derecha en mi cintura. Mi cabeza estaba apoyada en su amplio pecho, y mis manos, cerradas entorno a su cuerpo.

Intenté levantarme, pero Harry me tenía sujeta con fuerza. Finalmente, acabé despertándole a él también.

-Buenos días –susurró sonriendo.

-Hola –dije.

Cogió su móvil y miró la pantalla. Pude ver que eran las 11:30.

-Oh mierda, Tom nos va a matar –dijo levantándose apresuradamente-. ¿Puedes ir a despertar a Danny y decirle que nos tenemos que ir? Yo voy a darme una ducha.

Me levanté y me estiré. Harry volvió sobre sus pasos y me besó inesperadamente. El beso duró poco, como mucho 2 segundos, pero fue inesperado. Cuando se apartó de mi, sonrió. Le miré un poco aturdida pero sonreí también. Curiosamente, el beso no me había molestado lo mas mínimo.

Me dirigí a la habitación de Noelia. Abrí la puerta con cuidado y me acerqué a la cama.

-¿Danny? Danny, Harry dice que os tenéis que ir –Danny se revolvió y me miró.

Se levantó y yo me tapé la boca con una mano.

-Joder, Danny. Vístete antes de salir de la habitación. No quiero tener que explicarles a los vecinos por que Danny Jones sale desnudo de mi casa.